Este fin de semana llego a mis manos una reliquia dificil de conseguir, una joya de la poesia mexicana, en sus hojas amarillentas por el tiempo se puede recorrer todo una leyenda dolorosa de un hombre. Y quise postear algo sobre el ya que aun estamos en el mes del amor. Sus mejores poesias, Antologia de Manuel Acuña. No se que edición es pero al parecer es bastante vieja, el libro esta un poco maltratado pero aun asi se puede disfrutar de las poesias exquisita del poeta.
Este señor nació en Saltillo, Coahuila, en agosto del 1849, nunca mas volvio a su pueblo a pesar de que le prometió a su padre que volvería, esta agustiosa promesa se refleja en su poema “Lagrimas”. La fama de maestro le llego con la composición de “Ante un Cadaver”, Antologia fue el ultimo libro personalizado que escribio el autor antes de que bebiera cianuro el 6 de diciembre del 1873 en la ciudad de Mexico. Se cree que fue por causa de Rosario de la Peña, musa de muchos otros intelectuales.
Rosario fue la amante de Manuel Flores, con quien supuestamente mantuvo una relación por mas de 11 años. Flores, romántico versificador, más sensual que Acuña. No se sabe mucho sobre la vida de Rosario pero ha sido la musa inspiradora de los escritos del posromanticismo de Mexico. Hasta el José Martí le escribió una carta de amor a la joven. El pobre Acuna estaba herido del corazon y ese sentimiento lo llevo a la muerte voluntaria, como renunciacion a ella. Según un articulo frances dice que Acuña estaba en relaciones amorosas con Rosario y próximo ya a casarse con ella, cuando se vio precisado a salir de México por motivos de negocios, y no queriendo verla expuesta a lospeligros de Ia soledad, Ia dejó encomendada al cuidado de un amigo de confianza – Manuel Flores- y éste y ella, cometiendo Ia más negra de Ias ingratitudes se habían entendido para amarse durante Ia ausencia del poeta. De modo que, al regresar éste de su desdichado viaje, haIló ya casados a los infieles, y enloquecido entonces por el desencanto y el dolor, apeIó desesperado al suicidio.
Lo contrario afirma López-Portillo en su texto. Cita éste que las múltiples razones que condujeron a Acuña hacia el suicidio, entre las cuales su pasión no correspondida -y probablemente desconocida- por Rosario, fue sólo una causa más. Mucho debió pesar en la fatal decisión del hipersensible joven su prolongada separación del hogar natal y la muerte del padre durante su ausencia -como se aprecia de manera repetida en su obra-, así como la infidelidad de la poetisa Laura Méndez, con quien sí había sostenido por esos años una relación amorosa efectiva, al punto de tener un hijo con ella dos meses antes de su suicidio. AI parecer, fue ésta la amante que en el transcurso de un viaje de Acuña fuera de la ciudad, lo suplantó en el víncuIo amoroso por eI también poeta Agustín F. Cuenca, amigo de ambos, a quien aquél había confiado la atención de su amada para ponerIa a cubierto de “los peligros de Ia soIedad”.
Nocturno a Rosario
¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro,
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.
Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.
De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada,
las formas de mi madre se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada,
las formas de mi madre se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.
Comprendo que tus besos jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás;
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos,
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás;
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos,
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.
A veces pienso en darte mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
qué quieres tú que yo haga con este corazón?
borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
qué quieres tú que yo haga con este corazón?
Y luego que ya estaba concluido el santuario,
tu lámpara encendida, tu velo en el altar,
el sol de la mañana detrás del campanario,
chispeando las antorchas, humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar…
tu lámpara encendida, tu velo en el altar,
el sol de la mañana detrás del campanario,
chispeando las antorchas, humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar…
¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre y amándonos los dos;
tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma, los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros mi madre como un Dios!
los dos unidos siempre y amándonos los dos;
tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma, los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros mi madre como un Dios!
¡Figúrate qué hermosas las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así!
Y yo soñaba en eso, mi santa prometida;
y al delirar en eso con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así!
Y yo soñaba en eso, mi santa prometida;
y al delirar en eso con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.
Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!
mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!
Esa era mi esperanza… mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo que existe entre los dos,
¡adiós por la vez última, amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,mi juventud, adiós!
se opone el hondo abismo que existe entre los dos,
¡adiós por la vez última, amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,mi juventud, adiós!
POSDATA. Limoneros no filosofen tanto por una persona, si ustedes creen que puede pasarle como al poeta, mi mejor consejo, reseteense (reset yourself), cambie el disco duro y formatearse. Comience desde cero. Como dijo Marilyn Mason, Cuando todo no funciona entonces vuelvo a comenzar sin cometer los mismo errores.
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